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Nos Queremos Deshacer de la Paz?

Esperanza

 

 Por Esperanza Abadía

 

Jesús nos dice que el principal obstáculo para La Paz es nuestro deseo de deshacernos de ella. A simple vista esto parece imposible de creer, sobre todo cuando hemos reconocido que nuestro mayor anhelo es esta paz que a veces parece esquiva y difícil de conseguir en este mundo problemático, violento, conflictivo….

 Todo lo que nos rodea, nuestra historia de víctimas y villanos, y la historia del mundo, parece magnificar las razones por las que la Paz no puede alcanzarse. De este modo nos hemos permitido vivir fustigándonos con la conciencia limitada del pasado, con su programación de defensa y ataque, y aunque temporalmente doblegamos al lagarto de esta conciencia primitiva territorial, parece que él termina escapando. Nuestra mente es como una computadora que tiene muchos programas viejos que se repiten de manera automática, consumiendo gran parte de la energía (atención) disponible.

«El estado latente de la mente humana es el miedo»

El curso nos dice que el mundo fue fabricado como testimonio de la separación, un lugar donde el amor no puede entrar, ya que el amor es la conciencia de unidad, aquí todo parece estar hecho de formas separadas, aun así nuestro ser real, nuestra mente recta, mantiene intacto el recuerdo de la unicidad, es decir de nuestro hogar, que en el curso se llama el cielo. Es por eso que Jesús nos dice «tú eres La Luz del mundo». Nuestra mente recta es capaz de ver más allá de la forma, a la esencia de todas las cosas, que es una y la misma, sin principio ni fin, inmutable, permanente, sin categorías, niveles ni jerarquías y sin opuesto, es decir, a la vida misma, ya que la vida no tiene opuestos, pues «lo que todo lo abarca no puede tener opuestos”.


 Al ser el reino del ego, el mundo es un lugar donde todo parece estar separado, en él reinan los opuestos y debes luchar por subsistir y arrebatarle a alguien los medios para lograrlo; aquí parece que cada cosa viviente está inevitablemente condenada a morir, la abundancia va de la mano con la insuficiencia, la riqueza danza con la pobreza, la felicidad con la tristeza y el odio con el amor. El estado latente de la mente humana es el miedo, ya que estos dioses de la polaridad, cabalgan entre las líneas del pensamiento, de cada acción y cada intención, imbuidos en la creencia de que todo contiene partes iguales de su opuesto, lo que conduce a la tragedia existencial que nos muestra que lo que hoy nos da felicidad, tarde o temprano será la causa de nuestra desdicha.

 
El curso afirma que todos nuestros pensamientos, crean forma en algún nivel, lo que quiere decir que si el universo es una fabricación mental, este nos mostrará aquello que elegimos pensar. Esta premisa, se repite de muchas maneras a lo largo del curso: nada externo a ti, puede hacerte temer o amar, dar es igual que recibir, soy responsable de lo que veo y todo lo que parece sucederme, yo mismo lo he pedido y se me concede tal y exactamente como lo pedí, o como dice la Biblia : «tal como juzgues serás juzgado».

«tenemos otra alternativa: comenzar a vigilar lo que pensamos, es decir convertirnos en pensadores conscientes.»

Tales ideas nos causan aprehensión y hasta rechazo, porque no queremos asumir semejante poder. No obstante, tu negación de esta verdad no impedirá que siga operando.


Es por eso que en lugar de buscar argumentos para intentar demostrar que esto no es cierto, tenemos otra alternativa: comenzar a vigilar lo que pensamos, es decir convertirnos en pensadores conscientes. Esta sencilla pero poderosa práctica, nos va conduciendo al desarraigo de nuestros patrones habituales de pensamiento, ya que la mente observada no puede ser caótica ni automática. 

A La Luz de la conciencia, nos vamos liberando de viejos patrones mentales, del juicio, de la queja y de nuestra actitud defensiva, hasta descubrir que no tenemos nada que ocultar, nada que demostrar, nada que controlar. La mente observada comienza a silenciarse y el silencio, que subyace tras el ruido discordante del pensamiento, comienza a brillar; es así como el conflicto va cediendo terreno y las problemáticas situaciones comienzan a mostrarse simplemente como situaciones, en las que haremos lo que corresponda, si es que corresponde alguna acción, por lo demás veremos que la categoría de problemática, no era más que una fabricación mental, una actitud de rechazo a la vida, tal como ella se manifiesta. Es entonces cuando empezaremos a ser gestores conscientes de nuestra paz, en lugar de continuar deshaciéndonos de ella de manera automática.

Comentarios (1)

  1. Responder
    ANA MARIA says:

    Gracias Esperancita por tu artículo y por permitirme recordar la locura de mi mente con pensamientos errados.
    «Tenemos otra alternativa: comenzar a vigilar lo que pensamos, es decir convertirnos en pensadores conscientes.»

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