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Rendirse o Controlar

Esperanza

 

Por Esperanza Abadía

 

Porqué queremos forzar los acontecimientos y las personas, para que se comporten de cierta manera?

Tal vez porque ésta es la que hemos aprendido a percibir como correcta o conveniente  –para quién?- en el pasado.

Lógicamente de acuerdo con esta premisa, que nos impide mirar el presente como algo nuevo, estamos convencidos de que solo un resultado de los eventos nos daría paz.

El miedo a que ocurra algo distinto, -lo podríamos definir como el miedo al miedo- es el  miedo a lo que vamos a sentir cuando eso ocurra. No obstante, no nos damos cuenta de que el querer controlar, nos mantiene en un estado constante de tensión y ansiedad, que no nos permite experimentar esa sensación de relajación y tranquilidad que buscamos.

Como sucede con las buenas películas, en las que los hechos por venir son impredecibles y eso es justamente lo que hace que sean interesantes,  la vida puede ser vivida como una aventura emocionante, a partir del momento en que soltemos el deseo de controlarlo todo, en la certeza de que cualquier cosa que ocurra,  nos revelará algo valioso sobre nosotros mismos, para eliminar algún obstáculo que habíamos interpuesto en el fluir de nuestro amor, y por tanto siempre podremos verlo como una bendición, o como nos dice Jesús todo ocurre para nuestro bien.

Este estado solo será posible cuando hayamos aprendido a permanecer en total confianza, tal y como nos lo sugiere Jesús en la primera de las características de los maestros De Dios..

El miedo y el control, están profundamente arraigados en la estructura de nuestras mentes, en nuestra crianza, en nuestra sociedad y en nuestro mundo cimentado en la dualidad. Vivimos para obtener lo que creemos bueno, tememos no obtenerlo, tememos obtenerlo y perderlo, tememos que nos llegue lo opuesto.

Así las cosas, los mecanismos de control íntimamente ligados al miedo, son aprendidos como buenos hábitos, como la esencial característica de la persona responsable, que es la que organiza su vida previendo todos los posibles resultados, planeando siempre, para que solo lo que considera bueno sea el desenlace… Por eso existen toda clase de seguros, armas, medicamentos para prevenir la aparición de las enfermedades, comida sana, cosméticos anti edad , vigilantes y vigías, planes y estrategias de la política y la economía, tácticas comerciales y publicitarias etc. etc.

Asociamos la rendición, con darnos por vencidos, con ser irresponsables, descuidados o torpes, con no saber qué hacer.

La sola idea de rendirnos, nos infunde una sensación de descontrol que equiparamos con el miedo. Asociamos la rendición, con darnos por vencidos, con ser irresponsables, descuidados o torpes, con no saber qué hacer. Esta es una concepción aprendida desde el ego, totalmente opuesta a la verdadera rendición.  El ego controla para preservar una imagen, tal vez pueda ser la de exitoso, competente, responsable, hábil, agraciado, buen padre o buena madre, buen hijo, buen trabajador, buen ciudadano, etc etc .

Muchas veces queremos esto para tener el control sobre lo que los demás piensan de nosotros, sin darnos cuenta de que esto es imposible. Aun así, tarde o temprano, habrá un momento en que fallamos y perdamos, y este puede ser un momento de inmensa frustración, en que nos sentimos agotados y enfermos, porque nuestros planes se desbarataron al ocurrir algo que no teníamos previsto. Es en estas ocasiones cuando aparece ante nuestros ojos con toda claridad la premisa fundamental: «Aceptas o resistes”.

Dios! Que agotador puede resultar todo este juego, cuando elegimos la resistencia y la lucha en lugar de salir del campo de batalla, fluir y cooperar sencillamente con lo que está sucediendo.  Puede no ser fácil tomar la decisión porque el ego asocia la rendición con la crisis. Recuerdo ahora algo que un maestro me enseñó hace mucho tiempo «Dolor es el precio que pagamos por resistir la vida». Él decía que siempre hay una oportunidad escondida en cada crisis, la cual nos llama para que nos acerquemos un poco más a nosotros mismos.

De todas maneras, siempre viviremos ocasiones para elegir la rendición y la confianza como formas de vida en lugar del control. (ver La Sabiduría de la Rendición).

Lo que todos anhelamos es vivir más plenamente en paz y mejor aún sin tener que ser empujados por profundas crisis. Sé que todos estamos cansados de más de lo mismo, y esperando a que algo extraordinario ocurra, que nos lleve hacia una experiencia diferente, queremos un modo de vida que no exija tanto esfuerzo, inspirador, liviano, fluido.

Llega a ser claro que no lo podemos tener haciendo más de lo mismo, y que la salida no vendrá de nada externo a nosotros mismos.  Porqué entonces no intentar soltar, confiar y rendirse?  Por qué no probar ver las cosas de otra manera?  No sería divertido acompañar el flujo de la vida y empezar a ver que cualquier circunstancia nos puede ofrecer una ocasión para elegir la liberación y el descanso?

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