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Viaje al interior del Padrenuestro, la oración universal

Jesús de Nazareth descubre, por los caminos de piedra de Palestina, hace dos mil y tantos años, su poder interior al asumir su total dependencia en Dios y declarar, como en un juego de espejos, su total independencia del mundo. Es desde ese estado de Gracia, de suficiencia y complexión, que nos enseña, en el monte de los Olivos, la revolucionaria y universal oración que expresa la comunión con Dios, que es la Fuente de la Vida.  Desde entonces, peregrinos de toda Judea, gentes humildes y también gentiles que allí llegan, viajeros en el tiempo, hombres y mujeres nacidos en las diversas eras y las distintas razas, provenientes de todos los reinos y principados, de todas las iglesias y credos, de todos los países y estados, escuchan y oran con esta plegaria universal que ahora podemos ver bajo la sabia Luz de Un Curso de Milagros.

Padre nuestro: porque es el padre de todos, el abrigo que todo lo envuelve, la presencia viva en un lugar del corazón de cada hombre y cada mujer. Si no es de todos, sino no es nuestro, simplemente no sería Dios. No sería la Fuente inagotable de la vida, el aliento que todo lo inspira. Por eso, juzgar, criticar, agredir, que en realidad son lo mismo, de pensamiento, palabra u obra, a otro ser humano, cualquiera que sea, es agredir al Hijo de Dios y, por reflejo es, en realidad, herimos a nosotros mismos.

Que estás en los cielos: porque Dios habita en el cielo que es un estado y un sentimiento de gratitud, de alegría, de abundancia, de plenitud. Sólo ahí lo puedes reconocer a Él. En estados de miedo, de culpa, de ira, de depresión,  estás negando el lugar donde habita tu Padre y, donde, por extensión ha de habitar su hijo. Si no estás en el cielo, es decir en alegría, en quietud, en certeza, envuelto en la dulzura del amor, estás en el infierno del miedo, la preocupación, el afán, la carencia. Te has desconectado de tu Fuente real.

Santificado sea tu nombre: porque solo lo puedes invocar, mencionar, sentir, para santificarlo, lo que únicamente es posible si pensamientos, palabras y acciones, se generan y realizan desde esa certeza. Es el único acto válido de reverencia, santificar su nombre que es, siempre, santificar la situación, incluirla, cualquiera que sea la cosa que esté pasando. Ser uno con esa situación, con el momento y todo lo que en él ocurre.  Si Dios, como energía, como aliento vital, como totalidad, está en todo, santificar su nombre, es integrarse plenamente al momento, cualesquiera que sean sus formas, sus matices y sus actores, todos temporales. No interferir la realidad, para que adquiera condiciones que se adapten a las necesidades y afanes del ego, porque ahí, en lugar de santificar su nombre, simplemente se está queriendo reemplazarlo, negar su autoridad y dejar que el ego sea el pequeño dios cuya mayor motivación será siempre  tener el control de la situación.

Venga a nosotros tu reino: porque ese es el más auténtico y cierto de los anhelos del hombre que, en el fondo de su ser, siempre desea la paz interior, el reino de quietud y de calma en el que habita Dios, donde nada externo lo pueda afectar, libre de la prisión del tiempo y su lineal discurrir. ¿Habrá acaso en el reino de Dios, un pasado que esconde culpas  y un futuro cargado de miedos? No, el reino de la Totalidad es intemporal, ajeno a esas trampas fabricadas por la mente humana. Ahí, que es el reino que pisas en el instante santo, cuando te conectas íntegramente con el aquí y el ahora, solo hay expansión, creación, comunicación y amor.

Hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo: que es toda la invitación a que el ser humano no niegue acá en la tierra la voluntad celestial de su Padre, intentando lo imposible: aislarse, desconectarse de su Fuente, hacer su propia vida, ajeno a lo que en realidad él es. Esa Voluntad es indivisa y única: que su Hijo sea libre, feliz y pleno. Libertad, felicidad y plenitud que solo son posibles, resucitando a la presencia de la Energía Infinita en la mente y en el corazón del hombre.

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Danos hoy nuestro pan de cada día: encierra la sabiduría de quien solo pide el pan de Dios y nada más: paz, regocijo, amor, serenidad y silencio, y solo lo pide por este día, que es el único que existe, por este momento, que es el único instante cierto. El tiempo se detiene, la trampa de un futuro más amable se deshace. Trampa porque es apenas una idea que usa la mente para huir del brillo de este día y de este momento único y poderoso. Es, de alguna manera, la misma invitación que nos hace el bellísimo proverbio sánscrito: “Cuidad este día, porque es vida, la verdadera vida de la vida, en su breve curso se hallan todas las verdades y realidades de la existencia; la bienaventuranza de la perfección, el esplendor de la acción, la gloria de la fortaleza, porque el ayer no es sino un sueño, y el mañana tan solo una visión. Pero el hoy, bien vivido, hace de cada ayer un sueño de felicidad, y de cada mañana una visión de esperanza. Cuidad bien, por tanto este día”. .

Perdona nuestras ofensas, así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden: porque el amor auténtico por el otro, solo es posible si te anclas en la maestría del perdón, que siempre va a ser el deshacimiento y la liberación de tus propios pensamientos sobre ti y sobre lo que, supuestamente, el otro dijo o hizo. Le pides ayuda a Él, porque sin su Voz, sin su guía, sin el Espíritu Santo, resulta imposible realizar el verdadero perdón: reconocer que lo que pensaste que tu hermano te había hecho, en realidad nunca ocurrió. Fue solo una interpretación, fue solo el juicio que hiciste sobre lo que sucedió.

No nos dejes caer en la tentación: en el error de creernos un ego, embotellado dentro de un cuerpo, separado del sol y las estrellas, del universo y el cosmos y, sobre todo, de mi hermano que es el espejo de ese Padre nuestro. La tentación real es esa, la de hacer la cosa a tu manera,  desde la limitada visión de toda identidad humana, convencida de que es ella quien debe resolver por su cuenta y riesgo la situación que se le presenta. La tentación, cualquiera que sea la forma en que parezca presentarse, siempre es una manera de rendir tributo a la dualidad y al ego.

Líbranos de todo mal y peligro: generados, uno y otro, por mis propios pensamientos que son energía que fabrican emociones de dolor y miedo, si son pensamientos ajenos a como Dios piensa. Líbranos, porque solo en la conexión, solo integrado al Todo, es que el peligro se esfuma y el mal se devela como lo que es: una ilusión. Un ego, en forma permanente, está en peligro, un hijo del Cielo, es ajeno a esa idea. Está empoderado en la protección que le brinda su Fuente.

Amén: que estamos de acuerdo con todo lo dicho en esta bellísima y sanadora oración. Que lo que ella enseña, es Verdad. Que la aceptamos como palabra sagrada, tal como sucedía con los cristianos primitivos que hacían de esta plegaria  una práctica, un sistema de entrenamiento mental y espiritual, y una manera de vivir. El  Padre nuestro está en Ti, y solo lo sientes íntegramente cuando lo concibes como una experiencia, una acción y una expresión de tu Ser real.

 

Luis Ernesto  *Luis Ernesto es comunicador social y entrenador de UCDM

Comments(21)

  1. Responder
    gladys pirela says:

    gracias por recibirme dlosb

    • Responder
      Luz Hernández says:

      GRACIAS…LUIS ERNESTO. Por este maravilloso regalo…Sigo las Lecciones y realizo las psicoterapias con el CURSO DE MILAGROS…Y estoy pendiente de entregar cada instante de MI VIDA, al único que sabe. AL Espíritu Santo. Muchas Bendiciones.

      • Responder
        Luis says:

        Luz mil gracias, Dios nos bendice.

  2. Responder
    Hernán says:

    Estupendo. Sincronía total entre el Evangelio y el UCDM. Para experimentarlo en el día a día de nuestra vida cotidiana. Gracias.

    • Responder
      Luis says:

      Gracias Hernán, maravilloso, tal como lo dices, hacer de esta plegaria, una experiencia diaria de vida.

  3. Responder
    fernado says:

    EXCELENTE ARTICULO,PARA INTERNALIZAR Y NO REPETIRLO AUTOMATICAMENTE , SIEMPRE ERNESTO CON SUS ACERTADAS ENSEÑANZAS.GRACIAS

    • Responder
      Luis says:

      Gracias Fernado, si tal cual señalas, es una oración para internalizar.

  4. Responder
    Alberto Pado N . says:

    Gracias LUis Ernesto: ayudas a develar la verdad profunda de ser hijos de Dios.

    • Responder
      Luis says:

      Gracias Alberto por tu noble interés en que sigamos develando la verdad profunda que habita en nuestro corazón.

  5. Responder
    Enelia Ochoa says:

    Luis Ernesto no sabes cuanto te agradesco esta enseñanza, la estaba esperando y llego en su debido tiempo. BENDICIONES T.Q.M.

  6. Responder
    Francia Elena Gómez Lindo says:

    Que bella forma de entender e internalizar esta preciosa oración que Jesús nos enseño. Gracias Ernesto.

  7. Responder
    Luis says:

    Gracias Francia Elena, como bien lo dice Jesús nos los enseña todo en el evangelio y en su segundo evangelio: Un Curso de Milagros.

    • Responder
      Hernán says:

      Es un sólo evangelio…

  8. Responder
    juano rios says:

    Maravillosa percepción visto desde nuestra propia divinidad y la unificación con el todo! Gracias y bendiciones!!

  9. Responder
    Armando Delgado says:

    Saludos Luis Ernesto, Somos Armando y Gleydes, desde Caracas, Venezuela. Es un gusto poder encontrarte por este canal. Excelente forma de hacernos llegar y entender a profundidad el contenido de nuestra oración universal. delgadohb@gmail.com. escribenos. Bendiciones.

  10. Responder
    MARTHA PERILLA says:

    QUE PRECIOSIDAD GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS

  11. Responder
    adriana says:

    Simplemente, Gracias

  12. Responder
    Tamara says:

    Esta oracion me conmueve y la uso a diario. Siento que tiene mucho poder. Pero veo que en los comentarios a la oracion falta la parte de «el pan nuestro de cada dia, danos señor el dia de hoy». Me gustaria escuchar cual es la interpretacion suya a esta parte o porque motivo se la ha saltado.

    • Responder
      Luis Ernesto says:

      Tamara santa si miras bien te das cuenta que a lado izquierdo de la imagen de las velitas, está el Danos hoy…gracias por tu maravilloso comentario y por tu inquietud

  13. Responder
    María Helena Rubiano Cubillos says:

    Hermosísimo análisis, sencillo pero profundo, honor a la divinidad y grandesa del creador. Sería posible que me envíen esta meditación a mi correo electrónico?
    Lo difundiré porque el misterio del Ser Supremo no puede ser más claro. Gracias.

  14. Responder
    María Helena Rubiano Cubillos says:

    ¡Hermosísimo!. Sería posible que me envíen esta meditación a mi correo electrónico?
    Gracias.

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